Acerca de nosotros

Acerca de Nosotros

Nuestro Nombre

Nuestro nombre es “La Iglesia en Temecula”. Este nombre sirve como una descripción sencilla de quiénes somos en la ciudad de Temecula, tal como se menciona en la Biblia del Nuevo Testamento. No nos identificamos por ningún otro nombre excepto por el nombre de Jesucristo. Cuando nos referimos a nosotros mismos como la iglesia en Temecula, abarcamos a todos los verdaderos creyentes en Jesucristo en la ciudad, incluso si no hemos tenido la oportunidad de encontrarnos y tener comunión con ellos. Buscamos activamente la comunión con todos los cristianos.

Nuestro Propósito

  1. Practicar la vida de iglesia de la manera prescrita en el Nuevo Testamento.

  2. Edificar y perfeccionar a los creyentes cristianos con las enseñanzas de las Escrituras.

  3. Predicar el evangelio de Jesucristo a todas las personas.

  4. Buscar la comunión universal con los cristianos en el nombre de Jesucristo.

  5. Ministrar a las necesidades espirituales y temporales de las personas necesitadas, conforme al amor fraternal inspirado por la palabra de Dios.

  6. Promover la vida de comunidad cristiana adecuada según la voluntad de Dios.

  7. Participar en la coordinación con todos los creyentes cristianos para la edificación del Cuerpo de Cristo universalmente.

  8. Llevar a cabo y cumplir el propósito eterno de Dios revelado en la Biblia para Su complacencia y gloria.

Nuestra Base

• Estamos firmes sobre las Sagradas Escrituras, no según ninguna interpretación tradicional, sino según la pura Palabra de Dios; • Estamos firmes sobre Cristo, la roca viva, la piedra angular, la Cabeza del Cuerpo, y la vida, el contenido y la realidad de la iglesia; • Estamos firmes sobre la genuina unidad del Cuerpo de Cristo, la cual es en realidad el Dios Triuno mismo, orgánico y viviente. No somos sectarios, ni denominacionales, ni no denominacionales, ni interdenominacionales, sino simplemente “la iglesia” en una localidad o ciudad dada que incluye a todos los creyentes genuinos en esa localidad o ciudad, siguiendo la práctica de los apóstoles en cuanto al establecimiento y la existencia de la iglesia local en esa localidad o ciudad, la cual se ve como el modelo en la etapa inicial de la vida de iglesia en el Nuevo Testamento; • Estamos firmes sobre el terreno de la unidad de todos los creyentes en una localidad o ciudad dada; reconocemos y recibimos a todos los creyentes redimidos por la sangre y regenerados por el Espíritu en Cristo como miembros de la iglesia en esa localidad o ciudad dada.

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Foto con enfoque selectivo de un brote de planta verde en un tronco de árbol
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Nuestra Misión

• Predicar el evangelio de la gracia y del reino al mundo para que todos sean salvos;

• Ministrar a Cristo como vida divina a los creyentes para que crezcan en Cristo, de modo que Cristo tenga la preeminencia en todas las cosas y sea la centralidad y la universalidad de nuestra vida personal cristiana y de nuestra vida de iglesia, para que Dios pueda ser expresado y glorificado;

• Establecer la iglesia local en cada ciudad para que los creyentes lleguen a ser una expresión corporativa local de Cristo en la práctica;

• Liberar la verdad viva y rica de Dios de las Sagradas Escrituras para que los creyentes sean nutridos, lleguen al pleno conocimiento de la verdad y crezcan hacia la madurez como hombres de plena estatura en Cristo;

• Reunirse sobre el terreno único de la unidad en una localidad o ciudad dada como iglesia de Dios, y buscar la comunión con todos los demás creyentes genuinos en Cristo tanto local como universalmente;

• Recobrar la verdad bíblica y las prácticas normales de la vida de iglesia que se habían perdido a lo largo de los siglos pasados para llevar a cabo el ministerio del Nuevo Testamento de Dios;

• Edificar la iglesia como el Cuerpo de Cristo local y universalmente para que la novia pueda ser preparada para el regreso de nuestro Señor Jesucristo como el Novio, para que el reino del mundo venga a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo, el propósito eterno de Dios sea cumplido, y la Nueva Jerusalén, como el tesoro maravilloso del mezclar de Dios con Su pueblo escogido, redimido y transformado, en el cielo nuevo y la tierra nueva sea consumada por la eternidad.

Nuestra Visión

Si leemos la Biblia cuidadosamente, sabremos que el deseo del Señor es edificar Su iglesia en esta era, tal como lo declaró en Mateo capítulo 16, versículo 18: “Edificaré Mi iglesia…”. Ésta es la profecía y la promesa más grande en la Biblia del Nuevo Testamento. El propósito de discipular a todas las naciones es traer el material para la edificación de la casa de Dios, la iglesia (Mt. 28:19; Hag. 1:8; Ef. 2:22). Está claramente revelado en la Biblia que sólo a través de la iglesia edificada, la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer a las autoridades en las tinieblas, y al mismo tiempo las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Ef. 3:10; Mt. 16:18). Dios cumple Su propósito eterno al edificar Su iglesia en esta era (Ef. 3:11).

La iglesia es el Cuerpo de Cristo, una entidad orgánica de vida divina en el Dios Triuno. Todo lo que no proviene de Cristo, o todo lo que no toma a Cristo como contenido, o todo lo que es inventado por el hombre según la imaginación, preferencia y tradición humana, no es la iglesia. Cualquier cosa que sea más o menos de lo que la Biblia nos ha revelado en la práctica de la iglesia tampoco es una iglesia genuina.

Hay un modelo claro registrado en el Nuevo Testamento acerca de la existencia y la práctica de la iglesia. En el Nuevo Testamento podemos ver muchas frases específicas como éstas: “la iglesia que estaba en Jerusalén” (Hch. 8:1), “en Antioquía, en la iglesia que estaba allí”, “a la iglesia de Dios que está en Corinto”, etc. Dios usa la ciudad como terreno y límite para la iglesia local. Ésta es la sabia y soberana disposición de Dios para mantener Su testimonio en la tierra en una unidad práctica entre todos Sus creyentes en una ciudad: nada más grande que una ciudad, para que no llegue a ser organizacional; nada más pequeño que una ciudad, para que no llegue a ser divisivo.

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Una iglesia local es la manifestación y expresión del Cuerpo universal de Cristo, el cual incluye a todos los creyentes genuinos en una localidad específica, generalmente una ciudad, según la Biblia. Así como el apóstol Pablo lo practicó al escribir la epístola a la iglesia en Corinto (1 Co. 1:2) y a las iglesias de Galacia (Gál. 1:2; nota: Galacia era una provincia que incluía muchas ciudades), el apóstol Juan practicó lo mismo al escribir siete epístolas a las siete iglesias en Asia. Esas siete iglesias tomaron siete ciudades como sus límites para el terreno de su existencia como siete iglesias locales respectivamente. Una ciudad, una iglesia local; esto es lo que vemos en el Nuevo Testamento.

Si tocamos la edificación de una iglesia local como parte de la iglesia universal, no podemos dejar de tocar el asunto de la unidad, porque en la iglesia todo es “uno”: “Un cuerpo, y un Espíritu... una misma esperanza... un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos...” (Ef. 4:4-6). El Señor quiere que este uno se realice entre Sus discípulos. Por eso el Señor hizo una larga oración antes de ir a la cruz en Juan capítulo 17, orando fervorosamente al Padre varias veces para que hubiera unidad entre los discípulos. La manera en que el Señor edifica Su iglesia es dispensando Su vida divina en nosotros para que crezcamos hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y a un hombre de plena madurez (Ef. 4:12-13). Hoy el principio de la unidad debe aplicarse a cada iglesia local en una ciudad, porque si no hay unidad, no hay realidad del Cuerpo de Cristo ni edificación de la iglesia.

Según la Biblia, no debe haber divisiones en una iglesia local. Las divisiones o sectas son consideradas como carnales por el apóstol Pablo en la Biblia (1 Co. 1:10-13; 3:3-5; Gál. 5:19-20) y son aborrecibles ante los ojos de Dios. Una iglesia local, sin importar cuántos miembros diferentes se reúnan, aun cuando la inclusividad esté limitada por algunos factores prácticos, debe abrazar a todos los verdaderos creyentes en esa ciudad para ser el testimonio genuino y único de Jesús en esa ciudad. Ésta es la verdad y la práctica normal concerniente a la iglesia local en la Biblia, y nadie puede negar esto.

Entonces, ¿cómo seguimos el modelo y aplicamos la verdad de la iglesia en una ciudad hoy? El principio básico es volver a la Biblia: no hacemos las cosas que la Biblia no nos ha enseñado, ni nos quedamos cortos de lo que la Biblia nos ha enseñado y dejado como modelo para seguir. Para la práctica normal de la vida de iglesia hoy en la ciudad de Temecula, lo que necesitamos es simplemente abandonar nuestros respectivos nombres privados, nuestras preferencias y nuestras tradiciones hechas por el hombre… que todos los cristianos en Temecula se congreguen, se reúnan y declaren que somos “la iglesia en Temecula”, un candelero de oro resplandeciente en esta ciudad (Ap. 1:20). Mediante esta sencilla práctica, el Padre será expresado y glorificado, y Satanás será avergonzado. También mediante esta práctica, la oración del Señor en Juan 17 puede cumplirse y el deseo de Su corazón puede ser satisfecho.

Por favor, no piensen que conservar otro nombre además del nombre de Jesús no es gran cosa. Estamos congregados en el nombre de Jesús (Mt. 18:20); y la iglesia en Filadelfia es alabada por el Señor porque “no has negado Mi nombre” (Ap. 3:8). Una iglesia que lleva cualquier nombre especial hará pedazos el Cuerpo de Cristo. Simplemente no necesitamos un nombre especial que nos distinga de otros hijos de Dios, porque esto definitivamente nos hará divisivos y nos convertirá en una secta, una organización religiosa humana, y no en una iglesia.

Todos los puntos mencionados anteriormente son la verdad, el modelo bíblico y la práctica normal en la Biblia, y no deben ser comprometidos por los seguidores de la verdad. Si buscamos la voluntad del Padre y estamos determinados a hacer la voluntad del Padre, no debemos dudar en pagar el precio para seguirla para la gloria de Dios y para la recompensa del reino (Mat. 7:21-23).

Rogamos que cualquiera que tenga la oportunidad de leer este artículo lleve esta visión concerniente a la iglesia al Señor con mucha oración y de manera seria, y busque la guía del Señor con mucha gracia y fidelidad para que el Señor tenga un camino libre en muchos de nosotros para cumplir Su propósito en esta era.